La sadhana-disciplina- de Kundalini Yoga es sofisticada pero fácil de aprender. Como todo, cuesta un poco más de esfuerzo al principio pero enseguida se observan cambios positivos en nuestra salud y ánimo.
Las enseñanzas de la sabiduría oriental son tajantes al respecto, sin una práctica constante de las instrucciones facilitadas por los expertos, no hay esos beneficios necesarios para el crecimiento espiritual, equilibrio emocional y espiritual.
¿En qué me es útil?
Hay aspectos que puedes ver por ti mismo según tu capacidad cognitiva de lo sutil. Los más racionales pueden encontrar documentación científica sobre los efectos de la meditación y los ejercicios bioenergéticos.
Se ha comprobado que estas prácticas liberan el estrés oculto, ya sea, físico como contracciones musculares o emocional como ansiedad. Los nervios se templan, se equilibran glándulas y mejoramos la circulación.

Con dedicación, atención y entrega adecuada desarrollamos capacidades psíquicas y espirituales:
- Desarrollo de la intuición para apreciar las energías más sutiles, los pranas -movimientos de energía vital-, los tattwas -elementos esenciales- que se manifiestan en solidez, versatilidad, temperatura, actitud y transcendencia, y los chakras -vórtices de energía y consciencia- que se relacionan con las glándulas y proyecciones psicológicas, cuando éstas se equilibran influye positivamente en nuestra personalidad, vitalidad y animosidad.
- Desarrollo de la atención y concentración con las técnicas del método.
- Aprender la meditación, calmar la mente con pasos sencillos pero ricos y profundos.
- La transcendencia es un estado natural tras el dominio de la mente, recuperamos el sentido del Ser.
La guía de un practicante maestro con más de cuarenta años de experiencia facilita transitar por los procesos resistentes, conseguir resultados pronto y acceder a estados auténticos de conciencia.
¿Por qué me cuesta levantarme y practicar?
Existen tres fuerzas universales que se manifiestan en nosotros, una de ellas como pereza, inercia e ignorancia por no saber que somos verdaderamente, esto es debido a la debilidad de la segunda fuerza, la falta de fuerza de voluntad, deseo de mejorar y determinación para salir de nuestro círculo de seguridad, que aunque sea tóxico o contrario a nuestros propios intereses como estar sanos y felices, decidimos que no podemos. La tercera fuerza resulta de vencer las anteriores, se experimenta fácilmente la serenidad, claridad y experiencia del alma. O sea, ¡levántate y anda! No te lo pienses tanto, aprieta y hazlo.
¡Recuerda! Sin sembrar no hay cosecha.