Desde muy joven Kartar fue atraído por la historia de los yoguis de la Antigua India hasta que llegó a conocer a uno personalmente. Estudió y practicó con Yogui Bhajan, un gran tántrico Maestro de Kundalini Yoga. Hay una línea sutil para algunos donde se diferencia el servicio desinteresado y el interés de dedicarte a la entrega de las enseñanzas del yoga.
Hay diferentes vías para alcanzar el estado de yoga definitivo, que no es una técnica o método. Hay dos vías principales, la renunciante y la no renunciante. Todas requieren de la guía del Gurú, entendido según la Enseñanza de la tradición.
La nuestra es la vía del tantra, la aceptación y dominio de las polaridades viviendo en el mundo. La esencia y filosofía se muestra en el Siri Guru Granth Sahib como Shabad Gurú, la corriente sonora maestra, se descifra con los cantos y recitaciones devocionales, la devoción en la práctica de un estilo de vida honesto, inclusivo y solidario.
El Kundalini yoga es el método para despertar la esencia de la consciencia, la potencia universal del alma en nuestro interior proyectada para vivir una vida sana, realizada y brillante.
Dicho de una manera más cercana «hoy en día», la economía, que es una de las cuatro patas de la vida espiritual del yogui, condiciona enormemente el desarrollo espiritual.
El método tradicional clásico exige no cobrar por la enseñanza, aunque sobreentiende a la vez un requisito, recibir un pago -dakshina-, o una donación generosa -danna- y servicio voluntarioso del discípulo y estudiante -seva-. Siempre intercambio, nada gratis es la ley. El intercambio para vivir en el mundo es primordialmente el dinero, las maneras tradicionales de intercambio son raramente posibles en la sociedad occidental, salvo excepciones y con mensaje ambiguo, fracasan en su noble propósito de sostener la estructura. Hay un condicionamiento cultural, social y religioso en la mentalidad del aspirante, difícilmente modificable incluso tras años de prácticas.
Entonces, ¿cobramos al enseñanza o no?
Tanto el practicante como el aspirante y el maestro junto a sus estructuras requieren cubrir las necesidades básicas igualmente. Aunque la Enseñanza indica el giro equilibrado de las cuatro aspas -economía, satisfacción, camino recto y liberación espiritual- para un éxito real en la vida, los condicionamientos siempre nos desafían. Estar en este camino es saber vivir la Enseñanza para vencerlos, morir y renacer.
“Todo hombre tiene una misión. Una misión tiene una magnitud y necesitas modales y actitud para completarla”
Yogui Bhajan
Somos instructores, profesores o maestros según el plan de estudios y la certificación de Kundalini Research Institute, USA. Aunque realmente, solemos identificarnos a otras proyecciones y personajes, si Dios quiere, también nos sumergimos en el Ser verdadero, Sat Naam.
Igualmente queremos ser valorados profesionalmente, tenemos una peculiaridad como vía tántrica. No rechazamos el deseo de prosperar, lo observamos y vivimos profundamente. Somos hombres y mujeres de familia búscala liberación en el mundo.
Servir compasivamente sin ánimo de lucro no significa no tener un salario justo, un derecho humano. No tener actitudes comerciales no significa ser infravalorado y disponer de los recursos necesarios y dignos. Siempre sin juicios y prejuicios. En nuestra vía no tenemos que ser pobres para ser espirituales.
La diferencia entre Seva, servicio sin recompensa, y trabajo remunerado debe ser explorada y encontrada por cada buscador, así como, con tantas otras polaridades, conceptos y enseñanzas. Saber cuándo es una u otra cosa es fruto de la competencia personal.
Valoremos más a los buenos profesionales que nos ofrecen una plusvalía, no solo física, también en salud mental y experiencia espiritual.
“Un maestro de Yoga puede ganar fácilmente entre 250.000 y 300.000 dólares al año. Te has entrenado en Kundalini Yoga durante 30 años dentro de un sistema profesional para controlar tu ser interno. Es una profesión llena de gracia. Miles de personas están necesitando encontrar un refugio. Necesitan un guía que les incentive a alcanzar un estado mental para sentirse relajados, darán cualquier cosa por lograrlo. Comparte tu espiritualidad con otros, no debes dudar ahora. La Era de Acuario es un reto. Si quieres darle algo a una persona, perdónalo. Deja que la naturaleza se encargue de seguir su curso, no tú. No te coloques en medio, no vale la pena. La naturaleza siempre te da riqueza para causarte problemas. Comienzas a cuidar de tu riqueza cuando estás alrededor de ella. ¡TÚ, eres la más elevada de las riquezas! Contrólate a ti mismo para ti mismo. No podrás aprender nada a menos que te prepares profundamente en meditación. Una vez que empieces a meditar, serás totalmente diferente, tu valor saldrá a relucir. La filosofía y la fe no funcionarán en la Era de Acuario, ambas son piscianas. La frase de la Era de Piscis fue “Necesito conocimiento, llévame a donde pueda conseguirlo”. La frase de la Era de Acuario es “Tengo el conocimiento llévame a donde pueda vivir la experiencia”. Debo conocer mi realidad y entender mi identidad. Debo tener prosperidad y servir y, con compasión, cuidar de todas las criaturas vivientes. Comiencen a actuar profesionalmente como líderes, maestros, guías, y ayuden a las personas. Tienen el poder de tocar, tienen la gracia de Guru Ram Das. ¿De dónde obtuvimos ese poder? La respuesta es: “Amrit Vela Such Naao Vadiai Vichar, Karmi Ave Kapra, Nadri Mukh Duar...” Meditando en la Verdad, y alabando a Dios en las horas ambrosiales -antes de la salida del sol-,todas tus acciones serán cubiertas y verás la puerta de la redención. Nanak, es así, como yo lo he encontrado”
Yogi Bhajan
En conclusión, estamos en una Nueva Era, los cambios profundos son irremediables, nada será como fue según la memoria histórica documentada. Las creencias no pueden sobrevivir a la experiencia de la conciencia, a la sabiduría del corazón sagrado. Ser feliz y próspero es una extensión de ser espiritual, la pobreza no nos hace mejores ni peores. Sádhana bien entendida es un requisito inamovible para madurar como ser humano realizado.
Pagar y cobrar, aún siendo una realidad fuera de la experiencia del infinito en la sádhana, debe aceptarse como el juego de Dios, jugarlo bien con generosidad, compasión y nobleza. Valoremos aquello que nos hace un bien físico, mental y espiritual. Valoremos a los canales de ese bien.